27/7/08

TIEMPO

Unos dicen que el tiempo lo cura todo. Otros que es el causante de los males. Me piden que defina el Tiempo...
Unos van y otros vienen. Otros muchos nunca irán. Si no me muevo, estaré siempre en mi tiempo. El tiempo se cuela en mi interior, entre lo que me rodea: familiares, amigos, amores. Se instala en mi casa, entre lo muebles, junto a libros y viejas fotos. El tiempo trae polvo viejo, canas, recuerdos, y luego, sin avisar, casi a traición, se va. Si, el tiempo se va en silencio y se lo lleva todo como una marea. Es entonces cuando sigo pensando, amando y llorando a un tiempo que ya se fue.
La sensación de que el tiempo ha pasado es dolorosa y cuando miras como se va, puedes ver como en su interior habitan, junto a familias, amigos amores y trastos, sentimientos, deseos, anhelos y esperanzas. es cuando te quedas huérfano. Es duro ser hijastro del tiempo, sentir que no perteneces a nada ni a nadie; este dolor se mitiga en parte caminando, encontrando tiempos ajenos, pidiendo asilo en la vida de otros.
Los hijastros del tiempo nos reconocemos enseguida; una mirada en un aeropuerto, la sonrisa amarga tras un café, una frase en un ascensor. los hijastros sabemos que el tiempo sólo ama a sus hijos. Los hijos del tiempo no siempre son felices con ese amor paternal, pero trabajan, aman, crecen y mueren asumiendo con naturalidad la vida cotidiana, casi con un suspiro de alivio. El tiempo ama a sus hijos. Engendran con esperanza, labran su tierra sin dudar en los ciclos de la naturaleza: el miedo es tan sólo un recuerdo vago de la infancia o una niebla espesa al final del camino que sólo atravesarán cuando el tiempo, su gran aliado y protector, los lleve de la mano. Siento una sana envidia por los hijos del tiempo.
El tiempo también me hace comprender: un día me vi joven, fuerte, sano y confiado, pero fue una coincidencia. Una adopción momentanea....fue bonito sin embargo sentirse intemporal. la soledad es relativa pues siempre coincidimos en el tiempo de alguien: son momentos de cobijo, de amor, de seguridad, de esperanza, de alegría y conocimiento.
Coincido el el tiempo de un santón hundú, de una mujer sensible, del cariño de un amigo. Un hijastro del tiempo sabe reconocer en unos segundos esa adopción, ese cobijo que te proporcionan los hijos del tiempo. Para el hijastro, esas adopciones se convierten en una suma de momentos que acaban conformando una vida. para el niño, el campesino, el amigo o la mujer, el hijastro tan sólo espera haber dejado un recuerdo dulce de su paso por el tiempo...por Su vida. Hay momentos que el hijastro desearía quedarse en esos tiempos, pero el tiempo sólo ama a sus hijos y cuando se va, no sólo se los lleva a ellos, se lleva la tierra, el sol, incluso el aire para respirar, y el hijastro, falto de oxígeno y luz, debe ponerse en movimiento para sobrevivir..... Siempre en busca de algo tan etereo, sutil y frágil como el Tiempo, muchas veces ya sin ganas, sin alma, cansado, sólo para sobrevivir....

24/7/08

Palabras


... -Cuanto más hablaban y discutían, menos se comprendían. Luego se hacía el silencio; el odio y el desprecio mutuos era patente. En aquel gemido de mudos y de discursos ciegos, en aquella mezcla de individuos, unidos por el horror, la esperanza y la desgracia, en aquel odio e incomprensión entre hombres que hablaban la misma lengua, se perfilaba de un modo trágico una de las grandes calamidades del siglo XX. Vassili Grosman.

Esta frase bien podría aplicarse a cualquier gobierno de cualquier país del mundo. Incluso hablando el mismo idioma se confunden entre grandes palabras que ya han perdido su significado. Igualdad, hambre, guerra.

Los grandes terremotos sociales de nuestra historia siempre empezaron con palabras. Ver a un respetado e ilustre psiquiatra, que siempre se había relacionado con filósofos y poetas, convertido en un genocida y criminal de guerra es el ejemplo ilustrativo del poder de la palabra. Unas palabras que arrastraron a miles de jóvenes a matarse entre ellos por el bien de unos pocos. Ayer brindé por la detención de Karadzic. Un gran orador. Un artista de la palabra. Un ser despiadado.( recomiendo el libro de Svalenka Drakulic, No matarían ni a una mosca.)

Es curioso como los humanos aplicamos unos mismos fonemas para comunicarnos y no nos entendemos: usamos las palabras sin detenernos a mirar su real significado, tal vez, como nos resulta tan fácil aprender el idioma materno, las palabras acaban perdiendo su contenido hasta que pierden el significado o incluso adoptan otro. Ninguna lengua tiene los mismos fonemas: los que carecen de la rotundidad de la doble erre, lo compensan con una gran variedad de vocales. Quienes disfrutan de la romántica hache aspirada, se pierden la contundencia de la zeta, y sin embargo, nos empeñamos en erradicar esa riqueza del planeta.

Algunas lenguas parecen contener en algunas de sus palabras el significado primigenio de su significado, que en otras lenguas parecen introducidas con calzador. El -" Déjame en paz y lárgate"-, se resume en mandarín con un eficaz, "me-yú". Un golpe en tzutujil se llama choc. En Izabal escuché como los críos de clase se agolpaban frente a la ventana chillando que venía un cristo; miré hacia el lago y vi un animal que sólo había visto por televisión. Ellos montaron un cristo por culpa de un cristo. El basilisco, pues ese era el bicho, es una especie de lagartija acuática, corría como un loco mientras cruzaba el lago... Sobre el agua!! La boca abierta, los antebrazos alzados y las piernas arqueadas dando rápidas zancadas. Un cristo hecho un basilisco.

Cuando alguien te dice que te quiere, el primer pensamiento debería ser de precaución, raramente la gente te dice que te ama y esta traslación de palabras puede llevar a confusiones graves pues el amar está más cerca del dar y el querer se asociaría con el necesitar. Sin duda, hay una diferencia abismal entre querer y amar que el inglés define y separa con radicalidad con el love y el want. Los ingleses diferencian su significado en la vida real, pero como a todos, parece que también deben confundirse, sino estaríamos hablando de la sociedad perfecta donde todos se aman....

Deberíamos tener mucho más cuidado a la hora de hablar y escuchar, aunque algunas veces las palabras nos sorprenden con un nuevo significado mucho más bonito del que conocíamos. En centro América me "molestaba" que las tiendas nunca dieran nada, todo se regalaba a cambio de dinero: en el mercado, en la posada, en la vida cotidiana, se substituye el verbo dar por el de regalar, y así uno escuchaba: -"me regalas un refresco, o una de tamal, o dos libras de aguacates". Me pareció pretencioso decir que se regalan las cosas cuando debías pagar por ellas hasta que un día, mi "china" me dijo muy suave al oído.... "hay que ver mi güero, lo que tardas en regalarme un beso".... ahí lo entendí todo....


10/7/08

tres años............


Hoy he realizado mi primera puja...
A lo largo de estos años he hecho toda clase de tonterías y participado en diversos rituales. En la mayoría de ellos, tan sólo por curiosidad y en unos pocos, sintiendo que necesitaba creer, tal vez huérfano de respuestas; de todos modos me han servido para saber que en algunos lugares o en ciertas atmósferas, hay tal carga de energía en el ambiente, que hasta el más incrédulo... duda. Otras fueron una mera pantomima, de lo que estoy arrepentido.
Bautizado y comulgado sin poder opinar, más tarde apostaté en vano pues no puedes desprenderte de lo que nunca tuviste. Después llegaron los viajes y mi curiosidad aumentó. Me fascinan los lugares donde la fe es una forma de vida, y me es indiferente que sean judíos, budistas, hinduístas, cristianos o musulmanes: sentir como tanta gente parece haber encontrado una respuesta creo que nos da a los incrédulos una cierta envidia. Recuperé respeto por los cristianos el día que vi rezar a decenas de ancianas en la basílica de St María de la Esperanza, en Sevilla, a la macarena. Rezaban en completa soledad, sin aspavientos: me explicaron que habían hecho un largo camino para postrarse frente a esa imagen. Paseé por el barrio ortodoxo de Jerusalén y se puede comprobar como cada piedra suda historia y sangre por culpa de unas creencias. Esto me convenció de que algo abstracto es capaz de gobernar nuestro destino, nuestras vidas... exista o no, ya da igual, sus efectos son patentes. En Asia, encontré una fe real. Gente que cree sin el menor atisbo de duda, pues la religión está tan enraizada en la vida cotidiana que es imposible separar vida y fe. Pero también es cierto que cuando entras en una mezquita, la paz te rodea: es todo tan perfecto. A mi modesta opinión, es el lugar ideal para hacer budismo.... que lío. Pasé una noche junto al fuego junto a un matrimonio maya antes de la cosecha del maíz nuevo. Su fuego, su pachamama, sus ofrendas y rezos a los volcanes, a los lagos; era todo tan cercano a nuestras raíces, que el ritual parecía no sólo lógico, sino necesario...¿ Cómo dudar de la madre tierra?.
Sigo descreído tras ver, oler, conversar y querer creer y aún así hoy me he visto llorando frente a tres barras de sándalo, un poco de agua y una vela que arderá todo el día. Ha salido de dentro, pero sin saber porqué, sabía muy bien lo que debía hacer nada más abrir los ojos... una puja. poco ortodoxa, creo..., pero lógica y necesaria.
Me he levantado justo a la hora que recibí la llamada notificándome el fin de su agonía, apenas unas horas antes del amanecer y ya no he podido dormirme. He esperado a ver el primer rayo de sol. He buscado los restos de una vela, el sándalo, cuatro flores al azar y un poco de agua.
Lo único que me llevé del hospital fue un rosal pequeño, de rosas amarillas, que alguien había traído, ya no recuerdo bien muchos detalles de esos días confusos... a la gorda le gustaban mucho las plantas y no me hubiera perdonado dejar algo vivo abandonado. Lo planté en casa y procuré seguir con mi vida sintiéndome, por primera vez, totalmente solo en el mundo, como si el último lazo que me unía con mi vida pasada se hubiera roto..... y hoy, no he encontrado un lugar mejor donde hacer la puja y reencontrar mi pasado, que bajo esas flores amarillas.