1/3/09

Primer dia




El barrio de Pargaj bien podría tener su similitud con el Raval de Barcelona. Encajonado entre grandes avenidas y la nueva estacion de trenes, conserva en su interior algunas callejuelas por las cuales un tipo ancho de hombros no podria perseguirme. Suele ser el punto de luz de la inmigración interna del norte de la India y el destino preferido por los viajeros de bajo presupuesto. Para los habitantes de Delhi representa un lugar poco recomendable para pasear con la familia un domingo cualquiera. No es un lugar inseguro, pero el dinero puede volar de tu bolsillo con una rapidez insospechada debido a vendedores, comisionistas, carteristas, camellos, y policias corruptos.

Si que noto que las autoridades siguen olvidándose del barrio, pues cada año que vuelvo el asfalto esta peor, hay menos farolas que funcionen y las aguas fecales siguen discurriendo por sus limites como siempre, pero eso no es culpa de sus habitantes...., espera que me despisto...
El aeropuerto de Delhi si ha cambiado, pero sigue siendo, al menos para mi, super eficiente... y sin Iberia ni AENA, o sea, casi perfecto: los de inmigración saludan sonrientes, mi bolsa sale de la cinta sin esperar a que me ponga nervioso, cambio divisa con la ilusión de la primera vez y un chaval sonriente con un cartel de cartón enganchado de un palo me esta esperando...., es curioso: hay un centenar de estos tipos apiñados a la salida del aeropuerto, cada uno con un pequeño cartel de cartón nombrando al viajero y el hotel correspondiente, una especie de niños grandes con piruletas inservibles. Localizo al mio -Mr Coll- Namaskar Hotel-:

La nueva terminal bien podría estar situada en cualquier lugar de Europa, tal vez algunos piensen que ha perdido encanto sin sus mendigos, techos con goteras y paredes desconchadas, pero yo me llevo una gran alegría. No debe ser fácil mover y cambiar un país de mil millones de personas con unas tradiciones tan arraigadas como las raíces de una higuera milenaria, así pues, los cambios en India se suceden de una manera lenta y pausada, menos traumática que en otros países. Creo que eso es bueno, pues querer romper con el pasado de una manera abrupta puede llegar a ser muy cruel para muchos que viven y se aferran a creencias que les permiten sobrellevar el dia a dia.
Me recoje en el aeropuerto un aprendiz del señor Budhjara y en los treinta minutos que dura el trayecto procuro saber algo del chaval. Primero me mira extrañado cuando le comento que conozco a su jefe desde años atrás, cuando llegue como un novato y me ayudo en todo lo que estaba en su mano, de ahí que siempre vaya a la misma pensión por cutre que pueda parecer o dinero que pueda tener. Respondo a las preguntas de rigor: mi situación profesional, civil, cuantos hijos, motivo del viaje, en que trabaja mi mujer y luego le hago un par de preguntas y le dejo hablar. El hindú es un tipo al que le gusta la charla y nunca pierde oportunidad de conversar con quien sea. Acepta el cigarro que le ofrezco mientras yo aspiro con ansias de toxicomano el humo del mio tras casi un veinte horas sin llenar los pulmones de mierda.
Me explica que su turno es de dos días ininterrumpidos y medio día de descanso. Se casara el año que viene, si consigue ahorrar lo suficiente, con su prometida del pueblo. Me dice que su pequeño pueblo esta cerca de Daramshala el hogar del Dalai Lama. (Su tierra esta en el Himachal Pradesh, una de las entradas naturales al Himalaya; uno de los lugares, a mi entender, mas bellos del planeta,... nadie debería morir sin ver antes los valles de Manali, o de Kulu en primavera).

Su cara se ilumina con una sonrisa tierna cuando me dice que Mr Budjhara le ha dado doce días de vacaciones el 10 de marzo y podrá ver a la familia.... y a la prometida. Desde agosto que no les ve. Es curioso, de Delhi a Simla no hay mas de diez horas de autobús y no es muy caro: le pregunto si su tío le paga bien. Me contesta que esta contento, que gana unas 1500INR, (en adelante India National Rupees) a la semana, unos 18 euros, duerme en el coche y aprovecha los recorridos encargados para hacer otros por su cuenta. Esta muy orgulloso de ser el primer chofer de la familia, por lo que deduzco que su casta, ahí en su pueblo, debe ser baja, pero aquí, en Delhi, en las grandes ciudades, un chaval espavilado de provincias tiene la oportunidad, muchas veces remota, de romper el karma de la familia.
Ni un asomo de maldad con su jefe, ni una queja por el sueldo. Solo la ilusión y las ganas de que sea mañana. Contento por tener familia y trabajo, contento por tener ilusion, sin desear ser tal o pascual
Nada mas llegar a India ya se me imparte la primera lección.
El Buda se manifiesta en las cosas mas simples,
justo bajo vuestros ojos.
Para verlo, lo esencial es encontrar
el equilibrio adecuado, el equilibrio
del que nada retiene y nada rechaza.
PD:No he podido encontrar las tildes y ni mucho menos las enyes, buscare si debajo del teclado....pero el corrector del blog, cuando funciona, me ha echado una mano...

1 comentario:

  1. Que suertudo, desde Guate te deseo que nunca te detengas.
    Chiquita

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